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Hace tanto que dejé de dejar de escribir que había olvidado que empecé a traducir para no tener que escribir xDD

Título: El proyecto sin título de Jared Padalecki
Título original: The Jared Padalecki Untitled Project
Autora: sometimesophie
Pairing: Jensen Ackles / Jared Padalecki
Rating: PG-13
Disclaimer: Jensen y Jared no nos pertenecen ni a sometimesophie ni a mí, se pertenecen el uno al otro. La magnífica historia es toda ella obra de la susodicha sometimesophie. Yo solo traduzco y hago squee con su talento.
Resumen: Tras la cancelación de Supernatural, Jensen y Jared no se hablan. Pero una peli es una peli, y a Jensen de verdad que le viene muy bien el dinero.

~ Capítulo 1 ~
~ Capítulo 2 ~
~ Capítulo 3 ~
~ Capítulo 4 ~



El proyecto sin título de Jared Padalecki ~ Capítulo 5

El problema de trabajar con el tipo que hace al Time Magazine preguntarse regularmente “¿Orlando Bloom?, ¿quién?” y que ha ganado a Johnny Depp en la encuesta de popularidad de Entertainment Weekly tres veces consecutivas, piensa Jensen amargamente, es que, bueno, es una mierda.

Y solo es el primer día, por el amor de Dios.

Porque tener que levantarse al amanecer todos los días ya va a ser suficientemente malo. Pero tener que sentarse en una esquina esperando mientras las cinco chicas de maquillaje le hacen la pelota a Jared y él se ríe y bromea y flirtea con facilidad, con una enorme y estúpida sonrisa en su estúpida cara, todo encanto tejano y llámame Jared... Bueno, todo esto va a empezar a perder la gracia después de un par de veces, de eso Jensen está seguro.

Se sienta y fulmina su café con la mirada y cuando la chica rubia con las raíces canas – Kathy o Kimmy o como cojones se llame– mira el reloj, maldice, y finalmente se digna a apartarse de Jared para empezar a hacer su trabajo, echa un largo vistazo a Jensen, suspira y dice con exasperación:

–Cariño, el sueño no está sobrevalorado. Ahora quédate quieto mientras intento deshacerme de esas ojeras.

Jensen rechina los dientes, piensa en el dinero y no dice una palabra. A su lado, a Jared le están pidiendo un autógrafo. Al parecer George Harry Junior estará sencillamente entusiasmado.

~

Empezó a sospechar que el rodaje podría no ser tan divertido como esperaba –y la verdad es que eso no era mucho, para empezar– más o menos cuando se dio cuenta de que el tráiler de Jared era unas dos veces más grande que el suyo, y Jensen no recordaba ninguna mención de ese detalle en el contrato que firmó.

Los tráileres están colocados uno junto al otro –sólo para hacer la comparación de metros cuadrados mucho más fácil–, lo que significa que va a tener que andar de un lado para otro con su coestrella más de lo que en realidad querría, y cuando vuelven de maquillaje y vestuario, a Jared lo saluda alegremente casi todo el que se cruza. Se acerca más de la cuenta a Jensen mientras caminan y le dice en tono confidencial:

–Eso es lo mejor de trabajar con el mismo equipo equipo más de una vez. Vuelves a encontrarte con todo el mundo. Son todos geniales aquí. Muy agradables –y Jensen asiente, sonríe falsamente y mete las manos hasta el fondo de los bolsillos de los pantalones de Dave sin comentarios. Por alguna razón, no cree que Jared consiguiera tanta atención si fuera solo un asistente de iluminación, pero si quiere hacerse el tonto, bien por él.

–¿Quieres venir a desayunar? –pregunta Jared desde los escalones del tráiler, con la mano en la manilla de la puerta–. Tengo bageles recién hechos.

Jensen se detiene, piensa en el trozo de tostada seca que ha conseguido tomarse entre que se duchaba y se vestía, y su estómago se retuerce dolorosamente. No es como si tuviera nada que hacer en su tráiler, aparte de sentarse y hacer una lista de las formas en que el día podría empeorar, y la verdad es que los bageles le gustan.

 –Sí –dice, casi sorprendido de sí mismo–. Sí, vale.

Jared sonríe ampliamente y le abre la puerta, haciéndole un gesto para que entre, y Jensen retrocede el par de pasos que había dado hacia su propio tráiler y pasa por delante de Jared, el brazo rozando su pecho durante un breve momento. La tela de la camisa que lleva Jared es áspera y fría contra su piel, y no es lo que Jensen se habría imaginado que llevaría Tom, pero supone que funciona bastante bien.

Dentro, Jensen no se sorprende particularmente al ver que el tráiler de Jared es el doble de grande y el doble de bonito que el suyo, y se queda cerca de la puerta, junto al sofá de cuero beis pegado a la pared, no muy seguro de qué hacer consigo mismo y con el fugaz impulso de salir de ahí antes de que sea demasiado tarde. Jared tiene una consola a juego con la televisión más grande, registra ausentemente. Jared tiene una cocinita completa. Jared tiene un puto jarrón con flores, por el amor de Dios.

Una mano enorme en los lumbares lo empuja suavemente, y Jared dice:

–Sienta ese culo, Ackles. Reglas de tráiler, recuerda. Sólo hay espacio para un hombre en pie.

Jensen no llega a reprimir del todo la risa sorprendida de su garganta, y vibra en su pecho, alta y discordante, cuando se gira hacia Jared.

–Las reglas de tráiler sólo se aplican cuando el tráiler en cuestión no tiene aspiraciones de ser un apartamento, imbécil.

Jared alza una ceja, pone una mano en el centro del pecho de Jensen y dice “Que te den”, claro y deliberado, antes de empujarle para tirarlo de espaldas al sofá. Jensen sigue riéndose cuando su espalda golpea la suave tapicería y levanta la vista para encontrar a Jared sonriéndole, todo fingida ofensa, y durante un momento, sólo un momento, puede que sea casi como solía ser. Luego sus ojos se encuentran y la comprensión golpea a Jensen y se endereza, solo un poco, pero Jared ha debido verlo porque ya está encogiéndose de hombros de esa forma en que hace él, dándole la espalda, y hay algo que duele dentro de Jensen y casi se arrepiente durante un segundo.

–Bueno –dice Jared entre el silencio, de espaldas a Jensen mientras va hacia la nevera–, ¿qué quieres con el bagel?

Jensen ni siquiera está seguro de si todavía quiere un maldito bagel. Se endereza y se sienta del todo vertical sobre el sofá.

–Queso de nata estaría genial, si tienes.

Jared asiente y se pone a trabajar, sacando cosas de la nevera, poniendo bageles en la tostadora y cogiendo platos. Lo hace todo en medio de un silencio duro, y Jensen se remueve incómodo mientras intenta con todas sus fuerzas parecer casual y relajado. Cuando Jared se gira por fin, dos platos seguros en el enorme regazo, es un poco un alivio, y le pasa uno a Jensen antes de sentarse a una distancia respetable de él al otro lado del sofá.

Jensen sonríe débilmente y murmura un agradecimiento antes de bajar la mirada a su bagel.

–Es jamón curado –dice Jared brevemente, sin tocar el suyo y sin mirar a Jensen–. No tenía bacon –no es una disculpa, y es lo más cerca del rencor que Jared puede estar.

–Ya –contesta Jensen, y se detiene antes de probar un bocado tentativamente. El jamón está humeante y delicioso, el queso fresco y cremoso, pero ha perdido el apetito y no cree ser capaz de terminárselo. Recuerda las mañanas de Vancouver, él rondando por casa de Jared y el cielo aún oscuro fuera. Se sentaban en la mesa de la cocina y Jared le hacía bageles con queso de nata y bacon, y Jensen estaba bastante seguro de que competían con la cocina casera de su abuela. Ahora solo siente el estómago revuelto, y cuando llega la hora de volver al set no le hace sentir mejor ver que Jared deja en el plato tanto como él.

Están rodando la segunda escena, y a Andrew le encanta; Jensen lo sabe porque sus órdenes se hacen más cortas y abruptas, como si no quisiera gafar algo bueno, y se cabrea con cualquier retraso de los trabajadores. Cuando vuelven, les da una palmada en la espalda a los dos en un extraño alarde de emoción y dice “absolutamente genial, chicos. Fantástico. Nunca os he visto hacerlo tan enfadados. Toda esa rabia contenida. Sea lo que sea lo que habéis estado haciendo juntos, definitivamente está funcionando.

Jensen y Jared no se despiden esa noche.

~

Jensen frunce el ceño y mira impacientemente el reloj, comprobando por cuarta vez que no ha llegado temprano por accidente. Es martes por la mañana, Jensen lleva esperando fuera del tráiler al menos quince minutos, y Jared todavía no ha aparecido para ir a maquillaje con él. No es típico de él, y Jensen trata de no preocuparse porque Jared estará atrapado en el tráfico o algo igual de estúpido, pero los viejos hábitos son difíciles de matar y todo eso.

Mientras decide que esperará otros cinco minutos antes de ir solo, se oye el crujido de unos neumáticos sobre la gravilla y Jared dobla la esquina del tráiler, con buen aspecto, ya maquillado y con la ropa de Tom. Hace una pausa cuando ve a Jensen, sonríe un poco y amaga un saludo. Jensen se lo queda mirando un momento, y luego ignora por completo el saludo, da media vuelta y se dirige al tráiler de maquillaje, maldiciéndose a sí mismo en silencio porque ¿qué coño estaba pensando? Y qué si Jared le estuvo esperando ayer. Obviamente no creía que Jensen necesitara ir cogido de la mano a todas partes, y Jensen debería meterse en esa enorme calavera suya que lo que pudo haber sido una tradición en Vancouver no significa una mierda aquí.

Kathy o Kimmy chasquea la lengua y dice algo sobre que llegar tarde el segundo día no da la mejor impresión. Jensen rechina los dientes, se sienta, y la chica pálida de pelo oscuro le sonríe compasivamente y le dice que tiene que relajar la cara porque si no el polvo se le meterá entre las arrugas.

~

A la hora de comer, después de una escena mediocre, Jared recoge sus usuales dos raciones de comida de la tienda de catering y se las lleva directamente a su tráiler. Jensen lo ve salir por el rabillo del ojo antes de sonreír ampliamente a la chica tras la barra de servicio y elegir pollo en lugar de ternera, aliviado de no tener que lidiar con Jared él solo durante todo el descanso. Se lleva el almuerzo a la mesa y empieza a comer.

Consigue terminar sin que nadie le diga una palabra. Deja de intentar parecer un tipo amistoso y abierto más o menos a mitad de la comida, y se limita a inclinarse sobre su comida. En cuanto acaba tira las sobras a la basura y vuelve a su tráiler para pasar el resto del descanso sentado estoicamente delante del portátil.

Pasa lo mismo al día siguiente, y la verdad es que a Jensen nunca le ha gustado realmente estar rodeado de conversaciones ajenas. Descuartiza sus salchichas y trata de repasar el guión mentalmente.

El jueves, Jensen decide que a la mierda la sociabilidad, recoge su almuerzo y sigue a Jared hacia los tráilers, donde se sienta, solo y aburrido, hasta que lo llaman al set. Al menos así, piensa, puede aferrarse a lo que le queda de orgullo.

El viernes, cuando va a recoger el almuerzo, ve a Jared sentado en medio del comedor, riendo y haciendo bromas entre los técnicos y los dobles y los extras. Como si hubiera estado esperando a que Jensen tirara la toalla. Jensen vuelve a su tráiler y consigue tragarse media cucharada de fideos antes de tirar el resto a la basura, enfadado.

Empieza a pensar que Jared está evitándole, algo bastante asombroso teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que tienen que pasar juntos, rodando –está en maquillaje y vestuario antes de que Jensen haya llegado, y o sale corriendo justo cuando Andrew pide un descanso o se pasea charlando con miembros del reparto a los que Jensen no conoce hasta mucho después– y es jodidamente frustrante, porque obviamente debería ser Jensen quien evitara a Jared, y no al revés. No está del todo seguro de qué ha hecho para no merecer la simpatía natural (y generalmente frustrante) de Jared, pero está llegando a un punto en el que va teniendo suficiente de la maldita ducha fría que recibe constantemente.

Si fuera cualquiera aparte de Jared, se dice Jensen a sí mismo, empezaría a doler un poco.

~

Al final de una semana francamente horrible, Jensen cruza el aparcamiento que Producción ha alquilado durante el rodaje, la gravilla crujiendo bajo sus botas, y ya tiene el Mustang localizado cuando le llaman desde atrás. Se da la vuelta, una ceja alzada, y trata de no fruncir el ceño mientras espera que Jared lo alcance.

–Hola, Jensen –dice, respirando entrecortadamente como si se hubiera dado mucha prisa, parándose delante de él.

–Hola –devuelve Jensen, breve y antipático–. No te he visto mucho últimamente –es más una acusación que un saludo.

Jared le mira durante un momento largo, y luego se encoge de hombros.

–No estaba del todo seguro de si querrías verme –dice con franqueza. Su mirada fija es ligeramente irritante –casi retando a Jensen a contradecirle, por el amor de Dios, como si fuera Jared el que tuviera derecho a estar a la defensiva– y Jensen aparta la mirada, frotándose el cuello agarrotado con la mano, sin saber qué decir que no sea “lo siento” (porque definitivamente no va a decir eso) ni cualquier cosa igual de desesperada y patética como “por favor, vuelve a juntarte conmigo”.

–No conozco a nadie más aquí –empieza, y luego hace una mueca porque puede que eso sea un poco demasiado cruel–. No es como si no quisiera verte en absoluto, Jared, y en realidad...

–Lo que sea, Jen, lo entiendo –dice Jared, cortándole con un gesto de la mano y una sonrisa que parece sólo un poco tensa, y Jensen desearía que Jared fuera la clase de gente que te llama gilipollas y luego ya está, porque está harto de sentirse siempre como el tipo malo.

Se quedan ahí de pie, incómodos, durante un momento.

–Así que –dice Jensen–, ¿qué...?

–Ah –dice Jared, animándose–. Piensas salir esta noche con el reparto, ¿verdad? –hay un deje a determinación en la forma en que lo dice, como si en realidad no fuera una pregunta para nada.

Jensen piensa en la cerveza de su frigorífico y la comida china para llevar y la cama.

–No sé –dice sinceramente–. Estaba pensando en encerrarme pronto hoy, ¿sabes?

Jared encoge los anchos hombros y no se echa atrás.

–Si quieres hacer migas con el reparto, Jen, tienes que poner tú el esfuerzo. Eso es todo lo que digo –mira a Jensen sin rastro de sonrisa, deliberadamente–. Si no, siempre seré el único que conozcas por aquí.

Se da la vuelta y empieza a alejarse, y Jensen se queda en medio del aparcamiento y sabe que no hay forma de escaparse de ésta.

–Vale –le grita a la espalda lejana de Jared, y guarda luto internamente por el pato crujiente–, vale. ¿A qué hora?

Jared vuelve a girarse y Jensen ve la sonrisa triunfal incluso a esa distancia.

–Las ocho –llega la respuesta, y Jensen maldice suavemente y se dirige a su coche. Ni siquiera está seguro de tener tiempo para ducharse. Jodidamente perfecto.

~


 [Continúa en la entrada siguiente]

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